Capitulo 02
Llevaban una hora tiradas en la cama sin decir ni una sola palabra.
Mei había ofrecido su casa, sabía que lo haría, pero tuvo que rechazar su oferta.
No quería irse a México pero entendía que la mamá de Mei no estaba en condiciones de cuidar de ella.
—Podrías escapar. Sé que es una idea infantil y tonta pero es lo único que se me ocurre ahora mismo.
Río por lo bajo.
—No es tonta, pensé en eso muchas veces desde que me dieron la noticia.
—¿Cuándo dijeron tus papás que lo resolverían?
—No me dieron un tiempo, pero ya pasaron tres días y... él viajaría en una semana y media.
—Si lo pensas detenidamente, la mayoría de nosotros vivimos prácticamente solos. Joaco y Hernán no ven a sus padres por semanas cuando están en campaña. Mi papá ni siquiera se preocupa por saber de mi vida, y mi mamá está en su constante estado de no entender que pasa a su alrededor. Pero tus papás son más chapados a la antigua en esto. Pensé que era algo bueno, pero ahora no tanto.
—Eso mismo le plantee a mi mamá en el desayuno de ayer.
Volvieron a quedar en silencio.
—Bueno, volvamos a la rutina de mis visitas a tu casa. Podrían ser de las últimas.
Se puso de pie y se dirigió hacia su vestidor.
Habían tomado la costumbre de probarse la ropa de la otra porque siempre era bueno saber que tenían como opción en el vestidor de la otra en caso de necesitarlo en una emergencia.
—Si me voy a México tampoco voy a estar para que me saques la ropa.
Mei sólo asomó el dedo del medio desde el vestidor.
Iba a extrañar a su amiga. Se habían sentado una a lado de la otra desde primer año, eran nuevas en un colegio nuevo e inmediatamente congeniaron.
Mei era sería, distante e irónica, mientras que Pupi era todo lo contrario. Sabía que la fama de perras agrandadas que se habían ganado en el colegio se debía principalmente a la ironía con la que Mei trata a las personas, pero era precisamente por eso que la quería tanto.
Se complementaban increíblemente bien. Eran como el Ying y el Yang.
Salió del vestidor con el jean negro que le había comprado su mamá la semana pasada.
—Estos son fabulosos. ¿Habrá en otros colores?
—Podemos ir a ver mañana.
—Hecho. Hay algo que tengo que contarte. —Se puso nerviosa de golpe. Eso era raro en ella. Así que se sentó en la cama— El lunes me... Le dije a un chico que me gustaba. —Pupi abrió bien los ojos—. Y me rechazaron.
¡WOW! Esto era algo absolutamente nuevo.
—¿Era muy mayor? ¿Era casado?
Mei río. Sus gustos por los chicos eran algo peculiares. No encontraba atractivos a los chicos de su edad. Hasta ahora, todos con los que había salido eran mayores de 21 años. También era la razón por la que había rechazado a todos los chicos del colegio.
—¡No! Me gustan maduros pero no exagero. Es un año más grande. Le dije a Ian si...
—¡Stop! ¿Ian? ¿Ian... antisocial Ian?
